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REALITY AWAITS: ENTRE EL LEGADO Y LA REINVENCIÓN

VALENTÍN VERGARA
Aug 27
5 min read
Valentín Vergara



Seis años desde su ultimo lanzamiento, los Strokes vuelven al centro de la escena musical con la presentación de su nuevo disco, Reality Awaits. Hablamos de una producción que continúa en la misma tónica, repitiendo a Rick Rubin en la producción, un productor que les devolvió el calor de la crítica y mantuvo su vigencia de revivir carreras, como lo hizo con Red Hoy Chili Peppers-Californication (1999), Johnny Cash-American Recordings (1994) y Metallica-Death Magnetic (2008) entre otros ejemplos.


La grandilocuencia del relato que se les fue impregnado a estos neoyorquinos como salvadores del rock siempre les pesara como camiseta de equipo grande pero, al igual que su LP anterior, Reality Awaits se nutre de largas sesiones de jam en la casa del mismísimo Mel Gibson en Costa Rica. 


Reality Awaits tuvo dos preludios en forma de EPs los cuales tuvieron reacciones mixtas llenas de críticas alrededor de un solo recurso, el tan divisor autotune. Tal fue la reacción que pareciera que el recurso vocal fuese nuevo en el historial de Casablancas, cosa que no es así. El vocoder y el autotune fueron vívidamente usados por el cantante incluso desde antes de que el  trap lo ponga en boca de todos. Allá por el 2011 Julian sorprendía (aunque no tanto viendo la inclinación hacia el pop de Angles, el cuarto disco de la banda) con su icónica colaboración con Daft Punk en “Instant Crush” y posteriormente usando el recurso lateralmente en su banda The Voidz.

 

Con la llegada del disco, las críticas sobre el autotune no cesaron pero si se logró entrever una capa más allá. El disco comienza con un slow burner en donde hay un aproximamiento más político de Julian en “Psycho Shit”  acusando a un líder de asesinar desde la comodidad de su nido. Esto va en sintonía con su búsqueda de proyectar imágenes de presidentes asesinados en el marco del plan Cóndor setentista en su concierto de Coachella en abril de este mismo año.

 

Dine  N’Dash rompe completamente con el espesor del track anterior y nos trae algo un poco más conocido para los Strokes. Con un post-punk más normal para los muchachos y con un riff principal que es, a mi modo de verlo, un claro homenaje al clásico “Love My Way” de los Psychedelic Furs, trazando un paralelo con el riff de “Bad Decisions” del disco anterior que era un tributo a “Dancing with Myself” del icono ochentoso de Billy Idol.

 

El inicio de “Lonely In The Future” nos hace un amague de tono en donde parece seguir el tono oscuro del principio del álbum cuando derrepente cambia el estilo y el enfoque. Casablancas empieza a desatarse en una verborragia de nombres y referencias del presente las cuales hacen este tema como el equivalente strokero de un diss track o una tiradera”. En una pieza, el cantante neoyorquino se burla del cantante The Weekend y su outfit, menciona la semejanza entre el hit del Cantante de pop Harry Styles en “As It Was” con las anteriores melodías de los Strokes y para coronar, termina nombrando al famoso crítico musical de YouTube, Anthony Fantano, en lo que termina siendo de las líricas más marcadas por el presente de la industria musical en donde Julian muestra su disconformidad.

 

“Going To Babble On” se pone en una nota más triste en lo lírico pero juguetón y lúdico en lo instrumental. Las guitarras de Albert Hammond Jr. y Nick Valensi hacen una técnica similar a la empleada por la banda de los 70s Thin Lizzy especialmente con Phil Lynott, que desarrolló muchísimo el recurso de las “twin lead guitars”, es decir, dos guitarras tocando líneas melódicas que se complementan, a veces en armonía, en lugar de que una haga simplemente acordes y la otra un solo. Más hacía el final vemos este estilo de ataque de guitarras armonizadas y sincronizadas que remite mas a un recurso del rock progresivo o el metal que al post-punk.

 

“Liar’s Remorse” nos lleva por un viaje introspectivo en donde las líneas de bajo puntiagudas de Nikolai acompañan la profunda reflexión de Julian respecto del manejo emocional de las relaciones actuales, el aislamiento de las mismas y la desconfianza  epidemica como resultado al miedo de ser heridos o dañados. El coro plantea un bucle existencial postmoderno al decir “You don’t have love because you don’t want pain” o “You don’t want pain because you don’t have trust” describiendo cómo la falta de confianza bloquea la capacidad de amar para evitar ser lastimado, atrapando a la persona en una soledad autoimpuesta. A través de versos como “Listen to the AI tell you what to do today” , explora cómo el distanciamiento y la dependencia tecnológica erosionan los vínculos reales.

 

Este vendría a ser el intento de Casablancas en hacer un aporte lírico ensayista sobre las relaciones emocionales del presente. De lo más destacable de este track a nivel musical es el puente instrumental en donde una guitarra con efectos de pedalera haciendo un timbre particular que parece imitar el sonido de una trompeta o una armónica eléctrica. En el mismo puente en donde Julian menciona jocosamente “Harmonic minor” de manera similar al ya icónico “Drums please fab” como si de un par de demos se tratarán.

 

En “The Fruits Of Conquest” vemos un acercamiento más al R&B como si de un AM de los Arctic Monkeys retorcido de la forma mas strokera se tratase. Con elementos de percusión y un groove más marcados de la mano de Moretti, vemos al grupo probar un estilo distinto a lo anterior. Casablancas da, en mí opinión, de sus mejores performances dentro de este disco jugándose con un estribillo de falsete marcado y sin vocoder. En cuanto a lo lírico el cantante trata de desenmascarar profundamente las consecuencias del colonialismo pero, al ser este un objetivo muy grandilocuente, lo lleva de la mano con una ironía que apunta a cierta complicidad individual de todos.

 

Es tal la ironía con la que se lleva a cabo estos versos que, quizás, se diluye en la misma; como, por ejemplo, en la ya inmortalizada frase de “I’m a Leech”, la cual, más que ser una metáfora originalmente pensada para exponer la condición parasitaria del individuo, el cual se queja, pero tiene una relación simbiótica con el sistema, el cual rechaza, termina siendo un meme literal y motivo de risas. “The Fruits Of Conquest”  es una cancion que suena como una versión más deprimida de “Miss You”  de los Rolling Stones.

 

“Tyrants of the Mellow Moon”, la canción de cierre, es un tema melancólico pero extrañamente reconfortante que suena como algo que unos vaqueros cansados tocarían agrupados alrededor del fuego tras haber luchado contra robots todo el día en el fin del mundo. También se siente cortada por el mismo cuchillo de “Psycho Shit”, con sus vibras de country lúgubre. “Eso es todo lo que tengo, dejé sonar esta canción”, canta Casablancas, “Pero al final, debemos dejar morir todas las canciones”.

 

Como podemos ver, hay mucho condensado en estas nueve canciones. Aunque sin duda provocará una reacción inmediata de algún tipo en cualquier oyente (probablemente hasta exclusivamente rechazo , los significados,  matices, melodías y pasajes instrumentales de Reality Awaits solo se revelan adecuadamente con reproducciones repetidas.  Se podría afirmar que este disco es una mezcla entre “The New Abnormal” y gran parte de la discografia de The Voidz  con un prominente autotune pero que en pleno 2026 no puede ser el único enfoque de la crítica negativa. 

 

Desde mi parecer, este disco no está preparado para los grandes títulos que le quieren acuñar porque, ni es un insulto a la carrera de la banda, ni es el disco que salvará al rock de la industria del streaming musical. Para los amantes de lo que produjo la banda desde el 2011 para acá muy probablemente estén más que satisfechos. Este disco es un paso adelante con respecto al disco anterior pero no lo suficiente como para sentirse muy lejano a su antecesor.  Reality Awaits es una lógica y agradable continuación a su predecesor que mejora con cada escucha pero que no supera en mí opinión al disco pandémico.

 
 
 

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