TWISTED TEENS: LA BANDA QUE CONVIRTIÓ LA CONTRADICCIÓN EN IDENTIDAD
Valentín Vergara

Puede ser country, puede ser punk; es algo que ya escuchaste, pero completamente nuevo.
La nueva obsesión musical del indie rock internacional viene de este dúo inclasificable, oriundo de los pantanos de Nueva Orleans, que formó este proyecto llamado “Twisted Teens”.
El grupo hizo su debut en 2024 con el disco homónimo y está a la espera de su cuarto disco, luego de haber sacado dos este mismo año: “Blame The Clown” y “Florida Water Blues”.
Dos personajes salidos del pantano
La banda está formada por Caspian Hollywell y Ramón Santos, quienes, además de ser el alma creativa a nivel instrumental y lírico, también tienen unos apodos muy acordes. C-Bird Hollywell y The Razor Ramone se conocieron en Nueva Orleans, Louisiana, siendo vecinos de la zona. C-Bird es el frontman carismático de letras irónicas, crudas y poéticas.
Lo primero que se reconoce instantáneamente de Hollywell como cantante es su forma de cantar, en un barítono profundo y rústico, digno de una persona que probablemente fuma dos atados por día. Sumado a eso, tenemos uno de los factores más importantes llevados a cabo por el cantante, el cual es el storytelling que despliega en cada canción, dando la impresión de que tiene muchas historias por contar. Utiliza metáforas oscuras, imágenes místicas, la naturaleza y crudas vivencias de su barrio. Por ejemplo, en “100 Bill Is Gone” pareciera estar relatando la vida de un amigo con problemas económicos y de adicción. En “Swamp”, las referencias a su procedencia y su estilo de vida se hacen explícitas en frases como: “Vivo en un pantano loco, justo en la entrepierna de América, huele a keta y pollo de dos piezas y todo el aire está hecho de bacterias”.
Historias del barro
También le podemos sumar un apartado místico a las letras de C-Bird en canciones como “Is It Real?” o “Not Real”, en donde el autor juega temáticamente con la realidad y la paranoia. O, si no, más con la temática de lo natural, hace una analogía en la canción “Little Seed” sobre el crecimiento personal, comparándolo con el de una planta.
El núcleo de la banda se completa con Razor Ramone, quien es el guitarrista del dúo, siendo el verdadero motor sonoro de la banda. El apodo hace referencia a un personaje de lucha libre interpretado por Scott Hall en la “World Wrestling Federation”, quien tenía toda una impronta de chico malo que RJ seguramente quiso emular. Aunque, paradójicamente a su compañero, a él se lo distingue por cierta elegancia silenciosa y, en contraposición a C-Bird, a Santos se lo ve siempre de traje.
Santos se encarga de la “Steel Guitar”, la “Console Steel” y la “Pedal Steel Guitar”. En especial, de la Pedal Steel, la cual es la versión más avanzada y compleja de la familia. Aunque la pedal steel guitar es un instrumento fundamentalmente asociado al country, al western y a la música hawaiana, sí tiene puntos de encuentro interesantes con Nueva Orleans y la tradición musical de Luisiana.
La música Cajun (cajún) y Zydeco en las zonas rurales de Luisiana adoptó el steel guitar (tanto la versión lap steel como el pedal steel) para acompañar al acordeón y al violín, creando un estilo regional muy distintivo, con influencias de country y swamp pop.
Por otro lado, el Gospel local y “Sacred Steel” surgieron en varias iglesias afroamericanas del sur de Estados Unidos (incluidas zonas de Luisiana), donde se desarrolló la tradición del Sacred Steel, en la que las guitarras lap y pedal steel reemplazan al órgano tradicional para liderar el culto con un sonido electrizante y lleno de soul.
Musica sacada de los sueños
Surfeando por distintos estilos y con reminiscencias musicales que podrían ir desde Social Distortion hasta Pavement, o desde Ween hasta Sublime, en una entrevista para Paste Magazine, el músico deslizó que “suele robarle ideas al mundo de los sueños”, alimentando la búsqueda de la dupla por su costado místico. Su método consiste en amarrarse a una silla de cocina, sosteniendo una pesada bola de metal en la mano. En el instante exacto en que se queda dormido y entra en la fase REM, su mano se relaja, la bola cae al suelo y el ruido lo despierta. Santos asegura que aprovecha esa milésima de segundo, repleta de información subconsciente, para transformarla en arreglos musicales.
Este dúo no es gente que salió de un repollo. El mismo Hollywell fue uno de los fundadores de la destacada banda californiana de gypsy/folk Blackbird Raum, de donde, curiosamente, surge una anécdota sobre el lugar en el que ensayaban: una casa cuyo servicio de electricidad era intermitente. Esta falta de electricidad los llevó a hacer punk con instrumentos acústicos. Parte de esa improvisación es ahora un recurso y parte de su identidad musical en la actualidad.
Hacer de la contradicción una identidad
Quizás así como C-Bird decide vestirse como un payaso que debería ser feliz, pero parece lo contrario, ahí radique el verdadero atractivo de Twisted Teens: en hacer de la contradicción una identidad. Country y punk, crudeza y elegancia, realidad y paranoia, composición e improvisación; todo convive dentro de un mismo universo sonoro que parece habitar los márgenes de cada género sin pertenecer por completo a ninguno. La banda no parece interesada en inventar una nueva etiqueta, sino en desarmar las que ya existen para construir algo propio con sus restos.
Hay algo profundamente sureño y, al mismo tiempo, universal en esa búsqueda: canciones que parecen emerger del barro, de los sueños y de el barrio.
Y si 2026 fue el año en el que Twisted Teens dejó de ser una rareza escondida en el underground para convertirse en uno de los nombres más particulares del rock estadounidense, todo indica que la historia recién comienza. El tercer lanzamiento para este año ya tiene nombre y es “Holy Cross Tigers”, mientras su expansión internacional toma forma con la reciente incorporación de la banda al catálogo de Sub Pop, el sello que cerró a Nirvana en su momento, entre muchos otros.
Twisted Teens tiene por delante una extensa gira que los llevará por Estados Unidos, Canadá y, hacia diciembre, Australia, con presentaciones junto a The Breeders y Kurt Vile & the Violators, además de una serie de fechas propias que incluye escenarios como el Bowery Ballroom de Nueva York y el Joy Theater de su Nueva Orleans natal.






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